domingo, 27 de mayo de 2018

Figuras literarias: una de las características específicas de la Literatura


Figuras literarias: el lenguaje literario en general y especialmente el poético, se caracteriza por hacer un uso especial de la lengua común.
Utilizando la función poética, el llamado “lenguaje figurado” o las “figuras literarias” buscan embellecer lo que se dice en el texto y así lograr que lo que leemos nos llegue con mayor intensidad y más significados posibles (polisemia del lenguaje literario).
Algunas de las figuras literarias más populares son la metáfora, la comparación y la personificación. A grandes rasgos se pueden agrupar en dos tipos de figuras: aquellas que afectan especialmente la escritura (hipérbaton, anáfora, figuras de repetición en general) y las que se relacionan directamente con el significado (hipérbole, metáfora, etc.)

Pasos a seguir para trabajar con las figuras en un texto literario:

1.   Identificar una palabra o expresión en la que se utilice la función poética del lenguaje (no puede interpretarse en sentido literal, directo)
2.   Reconocer y nombrar cuál es la figura correspondiente y por qué es esa y no otra.
3.   Elaborar una interpretación de ese fragmento en el que se utilizó la función poética, de acuerdo al contexto de uso.


Dos de las figuras literarias más utilizadas: comparación y metáfora


Comparación: esta figura literaria establece la semejanza o contraste entre dos términos o ideas con el objetivo de que una facilite la comprensión de la otra. En toda comparación hay siempre dos términos unidos por un nexo (como, cual, tal que, así como), un término comparado (aquello de lo que se quiere hablar) y un término comparante (la idea o imagen que se elige para establecer la comparación con el término comparado). Ejemplo: "Mi casa es como un castillo" (la palabra "casa" funciona como término comparado y "castillo" como comparante).


Metáfora: esta figura literaria se produce mediante distintos mecanismos. La definición más sencilla sería decir que la metáfora se produce cuando una palabra toma el sentido de otra, sustituyéndola. Este procedimiento siempre implica "agregar" algo, enriquecer los significados de la expresión más directa o literal. Por ejemplo: "Bienvenidos a mi castillo" (en este caso, la palabra "castillo" sustituye a la palabra "casa" indicando que ese es un lugar muy importante para mí, allí me siento la reina del lugar, etc.)


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